Cancelar un préstamo

Cuando contratamos un préstamo solemos hacer muchas cuentas para elegir el adecuado. Intereses o comisiones son algunos de los datos que se tienen en cuenta, pero muchas veces obviamos que condiciones nos pone la entidad bancaria en caso de que queramos cancelarlo. La cantidad que quede por adeudar, el interés del préstamo y la comisión de cancelación son los principales datos con los que hay que contar a la hora de dar por finalizado este contrato.

Es conveniente hacer muchos números para decidir si sale rentable cancelarlo o seguir pagando el préstamo religiosamente. En algún caso si suele convenir cancelar el préstamo de forma anticipada, pero no es lo más normal. La razón es que, al planificar las mensualidades del préstamo, los intereses quedan repartidos mes a mes de manera que sean más fáciles de pagar y, si un cliente decide anular una hipoteca, los beneficios de la entidad se reducen, por lo que tendremos que realizar un desembolso mayor de dinero.

La cancelación total de un préstamo implica satisfacer la cantidad completa que se adeuda y la consecuente desaparición de la obligación contraída. La parcial, por su parte, significa un adelanto de cantidades. En este caso el banco puede exigir algunos requisitos como haber amortizado ya un determinado capital mínimo.

En el caso de los préstamos hipotecarios, la cancelación es económica cuando, a efectos prácticos, ya no se le debe dinero al banco. Pero, aunque se hayan pagado todas las cuotas de un crédito, sigue existiendo una carga registral que se tiene que cancelar para que el inmueble quede libre de cargas, requisito necesario para poder efectuar operaciones de compraventa. El coste de la cancelación registral suele oscilar entre 500 y 900 euros.

La ley fija porcentajes máximos para las comisiones de cancelación, pero banco y cliente pueden pactar importes menores para esta operación. Para los créditos al consumo a interés fijo son de un 3%, mientras que si son a interés variable, la comisión se reduce a un 1,5%. En el caso de las hipotecas, hay que valorar si están firmadas antes o después del 27 de abril de 2003, ya que entonces entró en vigor la ley que abarató a la mitad la comisión por cancelación para los contratos a tipo variable. Para hipotecas a tipo variable concertadas antes del 27 de abril del 2003 la comisión es de un 1%, para hipotecas a tipo variable formalizadas después del 27 de abril del 2003 es de 0,5% y para hipotecas a tipo fijo la comisión de cancelación es de un 2,5%.

Recordar que las hipotecas tramitadas por internet suelen tener ventajas en este tipo de aspectos, llegando algunas a no tener ni si quiera comisión de apertura ni cancelación.

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