¿Pedir o no un préstamo hipotecario?

Los gastos e impuestos que genera una compraventa (notario público, Hacienda, tasación y tramitación de documentos, entre otros) suponen entre el 7% y el 8% del valor del piso. Además hay que tener en cuenta que la constitución de una hipoteca suele costar entre el 1% y el 2% del precio del inmueble, lo que se suele llamar la comisión de apertura.

Dicho esto, los principales gastos se ahorra una persona si evita recurrir a un préstamo hipotecario son la comisión de apertura y los intereses mensuales que haya pactado con la entidad, que suelen terminar haciendo pagar al cliente casi el doble de lo que se solicitó. Además del factor psicológico de estar pendientes de una deuda durante un largo período de la vida.

Aunque existe un gran número de ventajas, hay que tener en cuenta que nunca se desgravará tanto dinero como con un crédito hipotecario. Pagando al contado se desgrava el 15% del valor del inmueble en la declaración correspondiente al año en que se efectuó la compra, sin superar los 9.036 euros. Si se comprara mediante una hipoteca, los dos primeros años podría desgravarse hasta el 25%, y el resto de los años hasta el 20%.

La mejor solución sería buscar un punto intermedio. Las personas que dispongan de capital para comprar un piso, pueden pagar una mitad directamente y financiar la otra. Eso permitiría reducir las cuotas o el plazo de amortización y también deducir un porcentaje de los impuestos todos los años.

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