Préstamos para inmigrantes

Las condiciones exigidas a los extranjeros que vienen a nuestro país a la hora de solicitar un préstamo, apenas se diferencian de las que se solicitan a cualquier otro ciudadano, lo que en muchos dificulta su contratación debido a la falta de garantías y avales con que cuentan muchos inmigrantes.

Algunos bancos ofrecen soluciones de financiación bajo la denominación de «préstamos para extranjeros» cuando realmente son créditos normales, similares a los que pueden acceder los usuarios españoles. Aunque incluyen servicios de gran utilidad como el envío de remesas o el envío de dinero a la familia al instante sólo con utilizar el teléfono móvil y un cajero automático.

Ante la decisión de un inmigrante de contratar un préstamo, la oferta no es demasiado amplia, aunque puede elegir entre varias opciones. En cualquier caso hay que tomar algunas precauciones como leer detalladamente los contratos del préstamo, ya que en muchas ocasiones estos productos no ofrecen ninguna ventaja adicional hacia ellos. Y también comprobar que los plazos de amortización y los intereses son los mismos que para cualquier español.

Algunas entidades sí que han desarrollado productos que pueden tener una gran utilidad para el colectivo de inmigrantes. Uno ejemplo es el crédito hipotecario para adquirir una vivienda en el país de origen del solicitante, por ejemplo el Préstamo Vivienda Ecuador que permite amortizarlo en euros desde España. Otra opción es la hipoteca compartida, destinada a inmigrantes, profesionales y separados que no pueden hacer frente a un crédito en solitario y que, sin necesidad de tener vínculos estrechos entre sí, se ponen de acuerdo para comprar una vivienda.

Uno de los principales reclamos de las entidades financieras para captar clientes entre los inmigrantes son los créditos para pagar el viaje a sus países de origen mediante préstamos personales, de hasta 3.000 euros sin intereses ni comisiones, y con un plazo de devolución de 12 meses.

También destaca el llamado Préstamo sin fronteras, un crédito personal destinado a cubrir las necesidades básicas, con un importe máximo de hasta 6.000 euros y a pagar en un plazo máximo de 3 años.

 

 

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